La cuarta edición no cambió la intención. Cambió el territorio.
Después de las dos jornadas de 2014 —entonces Street Store— y de la tercera edición de 2016 ya bajo el nombre Kross, la línea continuó en 2017 en Villa Esperanza El Barreno.
Las fotografías sitúan primero el lugar: calles empinadas, ladrillo, tierra y personas reuniéndose. En medio de ese territorio aparecieron percheros de ropa, puntos de regalos y actividades abiertas a la comunidad.
Lo que se llevó importó. Lo que ocurrió entre las personas también.
Niños y familias recorrieron la ropa y los regalos mientras música, juego y voluntarios acompañaban la jornada. El registro termina devolviendo aquello que sostiene todo el archivo: rostros, gestos y una comunidad ocupando el mismo espacio.
