Una tienda en la calle terminó siendo un lugar para encontrarse.
La primera edición nació bajo el nombre Street Store. Ropa y zapatos ocuparon el espacio, pero las fotografías muestran algo más: personas conversando, niños jugando, música, comida y momentos compartidos.
La propuesta era sencilla: hacer de la calle un lugar en el que alguien pudiera llegar, elegir, comer, conversar y permanecer un rato.
Compartir también podía cambiar la forma de encontrarnos.
Ese día dejó 82 fotografías y dos historias que después adquirieron nombre propio: Alexander y Rodrigo.



